martes 31 de enero de 2012

La evolución del libro

Al igual que sucedió una vez con la imprenta, Internet está revolucionando actualmente el mercado de los libros. La globalización ha provocado que los mercados se expandan de forma vertiginosa y la Internet, mediante la World Wide Web, es la expresión tecnológica más contundente de este fenómeno, al mismo tiempo que el medio a través del cual se desarrolla con mayor énfasis.

Foto: Shutterstock.com
En los albores del Renacimiento, la humanidad vivió un fenómeno que revolucionó el acceso al conocimiento y el desarrollo social: la imprenta. Con ésta, la producción y acceso a la obra escrita dejó de ser beneficio de las minorías para ponerse al alcance de una mayoría contundente, provocando con ello cambios en lo social, político y económico. Gracias a la imprenta se dio un aumento en la alfabetización de la población; en el terreno político, fenómenos como el enciclopedismo, ligados al desarrollo de la imprenta, dieron paso a movimientos libertarios como la Revolución Francesa; en el terreno de lo económico, un nuevo nicho de mercado surgió: el de la industria editorial.

Los antiguos escribanos perdieron el poder que antes tenían y las formas de producción cambiaron. Si bien es cierto que muchas de las cualidades artesanales y artísticas de los viejos manuscritos cayeron en desuso, lo cierto es que, al adaptarse, la sociedad dio un paso decisivo hacia la evolución.

Hoy en día, la globalización, movimiento esencialmente democratizador, está cambiando los paradigmas sociales y creando nuevos. Al dar a los usuarios lo que podría calificarse como un don de ubicuidad, Internet ha provocado que las barreras sociales, económicas, culturales y políticas se difuminen, logrando con ello acercar el conocimiento a muchos más seres humanos.

El mercado editorial no podía quedarse atrás. De hecho, Internet es un medio cuyo diálogo se basa en la comunicación escrita y audiovisual, por lo que lo más natural es que el medio gráfico por excelencia, el libro, tuviera un impacto definitivo con su llegada.
  
En 1971, haciendo honor a lo que hemos mencionado, se dieron los primeros pasos para lograr lo que hoy conocemos como “libro digital”. Michael Hart, al frente del proyecto Gutemberg, puso en línea, de manera gratuita, una biblioteca digital cuyo acervo resguarda obras clásicas de todos los tiempos no sujetas a derechos de autor. Diez años después nació el primer libro electrónico comercializable: el Random House’s Electronic Dictionary, editado por la casa del mismo nombre. Se dice que la verdadera expansión del libro digital llegó con el lanzamiento de la novela Riding the Bullet, de Stephen King, que en tan sólo 48 horas vendió 500 mil copias.

Si bien es cierto que el conocimiento está más cerca que nunca de todos nosotros, también lo es que la cantidad de información parece tan abrumadora que crea problemáticas nuevas, como la capacidad del usuario para diferenciar aquella información que realmente le beneficia de la que no. Pero, ¿qué pasa con el mercado de los libros electrónicos?

El libre acceso a Internet y los retos de la comercialización de libros electrónicos

Una vez descrito a grandes rasgos el panorama actual de la globalización y el libro electrónico gracias a Internet, no es errado hablar de similitudes en cuanto a éste y el surgimiento de la imprenta. Al igual que diversos nichos sociales rechazaron a la imprenta como medio para la producción editorial, principalmente por haber dejado a un lado la manufactura artesanal de los manuscritos, hoy en día ciertos grupos sociales rechazan los libros electrónicos basados más en prejuicios emocionales que en razones prácticas.

Sin embargo, también es cierto que para que más personas puedan acceder al mercado electrónico de libros es necesaria una nueva forma de alfabetización: la educación electrónica, a la par del acceso general a dispositivos para su uso, como computadoras o tabletas electrónicas. Cabe preguntarse entonces: ¿Está propiciando el libro electrónico la alfabetización electrónica?

Para poder entender y enfrentar el fenómeno actual de desarrollo del mercado electrónico es necesario asumir que Internet es esencialmente democrático, lo cual es posible constatar gracias a las reacciones ante fenómenos como el ACTA o SOPA, cuya finalidad es regular la distribución de contenidos en internet y que han sucitado severas críticas por parte de la población mundial.

Especialistas señalan que actualmente el mercado electrónico de libros se enfrenta al mismo problema que el musical: con el libre acceso y las características tecnológicas de descarga y reproducción de música, el negocio parece no tener muchas oportunidades. Ante ello, el principal reto parece ser el mismo: cómo conjugar el libre acceso con el respeto a los derechos de autores y casas editoriales.

Todo parece indicar que un factor clave en el crecimiento de este mercado está en el desarrollo conjunto del e-book con dispositivos y plataformas para la lectura: llámense dispositivos móviles (Sony Reader, iRex, iPad, Kindle, iLiad), y nuevos programas electrónicos (Adobe Acrobat Reader, Microsoft Reader, entre otros).

El reto, sin embargo, no es tan sencillo. A la par de la creación de dispositivos, la educación y acceso a medios electrónicos y la libertad y democratización, es necesario promover una cultura que respete los derechos de autores y casas editoriales y que revalúe el trabajo del editor en una época en la que la constante comienza a ser la autopublicación y autopromoción (blogs, y redes sociales, por mencionar algunos ejemplos).

Derechos de autor y protección  a la obra electrónica

Organizaciones como Amazon  y Google Books han sido pioneras en el desarrollo del mercado, poniendo al alcance de muchos los libros electrónicos y dando pie al surgimiento de nuevos usos sociales y retos. Al mismo tiempo han enfrentado problemas que tienen que ver principalmente con la legalidad en la distribución y comercialización. Su ejemplo nos ha permitido percatarnos de que no sólo se trata de romper viejas costumbres y prejuicios, sino de hacerlo conforme a derecho y sin violar las garantías de consumidores y productores, tal es el caso del escándalo Amazon relacionado con las obras de George Orwell, y el de Google Books y su proyecto de digitalización universal, que fue ampliamente rechazado debido a que no era respetuoso con los derechos de propiedad de editoriales de todo el mundo.

Por ello, es posible constatar que otro factor fundamental para el desarrollo de la industria editorial en medios electrónicos está en el trabajo conjunto entre diversos sectores; trabajo que debe garantizar el acceso (económico, físico y cognitivo) a las obras por parte de los lectores, su mantenimiento, la diversidad de contenidos y la promoción al respeto por las obras escritas y los derechos de quienes las han creado.

A fin de garantizar el acceso a la investigación, el conocimiento y la cultura y a la vez proteger los derechos de quienes originan las obras, se han creado mecanismos para su protección que pretenden ir en sintonía con la esencia y el potencial de la Internet. Dichos mecanismos buscan dotar de seguridad a las obras al mismo tiempo que pretenden garantizar el libre uso y acceso a éstas, como Creative Commons, que provee de infraestructura consistente en una serie de licencias y herramientas que pretenden crear un balance entre los derechos tradicionales (Copyright) y el uso libre de los contenidos.

De igual manera, se han creado fundaciones como Copyleft, que tienen por fin potenciar, afianzar, organizar, incentivar, dirigir, realizar, proteger y defender la producción electrónica.

En un esquema cerrado de negocio, iniciativas como la anterior (tomando en cuenta todos sus alcances y limitantes), pueden resultar poco favorecedoras. Sin embargo, incentivan al mismo tiempo la creatividad, dando pie a nuevas formas de comercialización mucho más complejas y quizá más benéficas.

¿Cómo ha acogido el lector  y el mercado de habla hispana el libro electrónico?

El 28 de febrero de 2008, Ana María Carbanellas, presidenta de la Unión Internacional de Editores declaró que la edición de e-books en Latinoamérica no estaba siendo impulsada por los editores ni por los gigantes de la fabricación de hardware y software como Google.

De acuerdo con las estadísticas, el consumo de libros electrónicos en español ha crecido 220% en 2010. A pesar de ello, los especialistas declaran que persiste la falta de contenidos en español y que el libro electrónico representa apenas 1% del negocio.

Ese mismo año, los grandes editores españoles echaron a andar Libranda, el mayor distribuidor de e-books en castellano. Partieron con dos mil títulos, principalmente, de los tres grandes sellos socios del plan: Santillana, Random House Mondadori (RHM) y Planeta. Hoy tienen disponibles cuatro mil títulos.

En un inicio, la mayoría de los libros electrónicos que se comercializaron en el mercado español fueron técnicos. A medida que la popularidad de este tipo de publicaciones comenzó a crecer mundialmente, las editoriales  españolas, como Planeta, comenzaron a formar alianzas con productores de dispositivos electrónicos y software. Además, instituciones como la Universidad de Barcelona, buscando sistemas para publicar material docente y siguiendo el ejemplo de otras instituciones como el Masachusts Institute of Technology, formaron proyectos como CC España.

Paulatinamente, comenzaron a diversificarse los lectores en tinta electrónica y a ampliarse el catálogo de bestsellers en ese formato. Actualmente se calcula que 75% de los sellos españoles está realizando acciones de digitalización y se sabe que los e-readers tienen más aceptación entre los lectores que los tablets.

De acuerdo con el Ministerio de Cultura, a través del Observatorio de Lectura y el Libro, en 2010 las ventas de e-books se incrementaron 45.6% con respecto a 2009. Se cree que una de cada cuatro editoriales podría estar comercializando en versión digital más de la mitad de su catálogo.

En nuestro país, la lectura de libros electrónicos es incipiente, Editorial Norma vendió apenas 123 e-books en 2009. De acuerdo con especialistas, la venta de libros electrónicos es apenas un “segmento de nicho” (grupo con una definición más estrecha), debido principalmente al escaso poder adquisitivo para acceder a los dispositivos y la falta de interés por la lectura entre la población.

Las editoriales mexicanas aún sienten desconfianza hacia el mercado. Sólo 30% de los títulos son muy populares. Además, no desean abaratar los costos para no perder el canal. El Fondo de Cultura Económica, por ejemplo, puso en venta sólo 300 de sus 9000 títulos en 2010.

Los lectores mexicanos son apenas un porcentaje reducido de la población y si a ello se suma que la cultura electrónica no es generalizada, debido principalmente a las grandes brechas económicas y educativas, el panorama no parece muy atractivo para los productores.

De acuerdo con datos de la Cámara del Libro Argentina, en éste país sólo 5% de los libros editados en 2009 tuvo un soporte distinto del papel y, a su vez, apenas 12.6% de esa mínima porción fueron libros digitales

Por otro lado, con la introducción de nuevos dispositivos, como el iPad o aquellos con tecnología LCD, que imita la textura del papel, el mercado comienza a mostrar apertura en Argentina.

El libro electrónico es una revolución cuyo desarrollo estamos viviendo intensamente en los últimos años. Los contenidos actualmente tienden a ser mucho más accesibles al público de lo que antes lo fueron y el conocimiento se expande de manera vertiginosa gracias a las tecnologías de información. Los problemas sociales que esto genera se basan en la libre distribución y el respeto a los derechos autorales.

En cuento al mercado electrónico de libros en español, podemos ver que al igual que en el impreso, España se encuentra a la cabeza de su desarrollo y Latinoamérica responde de manera incipiente al mismo, por lo que las oportunidades y retos para lograrlo son muy amplias.

La promoción a la lectura y la cultura electrónica es básica para lograr que el libro electrónico tenga oportunidades, por lo que las editoriales y todos los sujetos interesados en el tema deben contribuir y trabajar de forma coordinada para lograrlo. Las oportunidades de comercialización de libros electrónicos son muchas si trabaja directamente con instituciones educativas, institutos de investigación y librerías.


viernes 13 de enero de 2012

Miranda de Wallace, ¿una decepción?

Foto: VaXtuxpan
La candidatura de Isabel Miranda de Wallace ha suscitado una serie de críticas muy interesantes por parte de la opinión pública. Rara vez escribo sobre política. No es un tema para el cual me sienta especialmente apta pero es un tema que también me interesa, creo que a todos debiera interesarnos y pienso que todos debemos informarnos al respecto, aunque suene moralista. Escribo por primera vez sobre el tema porque esas críticas hacia la candidata oficial del PAN al gobierno del Distrito Federal me han despertado mucha inquietud.

Durante el día de ayer, luego de que se anunciara oficialmente la candidatura, principalmente en Twitter, vi argumentos en su contra que, de principio resultaban impactantes, pero luego, conforme se meditaban, perdían peso. El primero de ellos me parece hoy bastante significativo "Cualquier madre haría lo que ella hizo". Hasta el momento, el número de secuestros en México asciende a miles, yo supongo que muchas de esas personas tenían una madre que sufriera el dolor de perder un hijo, aunque por mi parte no he sabido de miles de madres buscando a los asesinos y secuestradores de sus hijos, presionando a las instituciones y buscando que se haga justicia. Yo no sé de miles de madres que como ciudadanas busquen cambios, busquen que las cosas se resuelvan y ese asunto me parece interesante porque creo que estamos en un momento en el que los ciudadanos debemos también tomar parte del devenir político del país, que debemos meter las manos y trabajar también. En fin, piénsalo tú mismo, lector. 

Ahora bien, ¿por qué, como ciudadanos, nos parece una especie de traición o un acto de devaluación su candidatura? Es curioso que Miranda de Wallace sea incluso comparada con Isabel Ibarra de Piedra, quien en su momento se caracterizó por ser una luchadora social que, tras la desaparición de su hijo durante los movimientos estudiantiles de los sesentas y setentas, se convirtió primero en una activista social y luego en una figura política que empleó su causa para promoverse. En su momento, a mí misma me parecía que era un acto carente de virtud emplear su causa para promoverse, porque entonces el interés real de esa causa se pierde en aras de objetivos más... ¿convenientes? Sin embargo, entiendo que luego de tantos años de lucha, la lucha se convierta en parte misma de la personalidad y termine opacando todo lo demás. Volviendo al caso de Miranda de Wallace, esa misma lógica es la que parece hacerse presente: ¿cómo es que una madre usa a su hijo muerto para promoverse? El tema, en principio, es que lo que vemos de la señora es a su hijo muerto, sin que ella necesite mencionarlo porque ha sido su causa, y después todo lo que hizo; nuestro primer plano es su tragedia y nos parece muy lógico juzgarla a partir de ahí, eso indudablemente puede generar cierto rechazo. Pero el tema real de su candidatura, y que el PAN está explotando muy bien como parte de su retórica discursiva, es que es una ciudadana que ha luchado por sus derechos, que ha enfrentado a las instituciones y promovido cambios sociales; Isabel Miranda es una mujer que ha logrado su cometido, es una madre que ha defendido a su hijo a costa de lo que fuera y que ha demostrado ser una ciudadana verdaderamente comprometida. 

Quizá el problema tenga mucho que ver con la forma en que se ha postulado: desde un partido que ha perdido mucha credibilidad y que se ha debilitado debido a la controversia generada a nivel federal, que decidió su candidatura en una forma arbitraria y determinante, lo cual le ha restado legitimidad. Sí, la imagen del PAN empaña la imagen de Isabel Miranda, le resta credibilidad ante los ojos de la ciudadanía. Me parece que ella, en los próximos meses tendrá que trabajar para que sean sus actos y no su discurso los que hablen de sí, tendrá que trabajar para que su propuesta de gobierno pese más ante los ojos de la opinión pública que su duelo personal, porque entonces toda su lucha social perderá peso y sentido; al final, lo que la sociedad requiere es una jefa de gobierno capaz de gobernar, con la disposición mental necesaria para definir un rumbo activo que resuelva los problemas de su localidad. 

En fin, concluyo que, al final, lo que se critica más en Miranda de Wallace es que "se haya metido en la política", que haya politizado su causa, porque todos tenemos una imagen tan sucia y desgastada de lo político que para muchos resulta que hacerlo es casi, casi, aliarse con criminales ─pensamiento nada alejado de la realidad y que es perfectamente comprensible dadas las circunstancias actuales de México. Sin embargo, lo que sí es cierto es que si la gente que busca el bienestar no lo provoca, seguramente "los otros" no lo harán y entonces las cosas nunca cambiarán. ¿Tú qué piensas, lector? Yo, por mi parte, he perdido desde hace unas semanas la facultad para incidir en este proceso en específico. He dejado de ser habitante del Distrito Federal. Empero, quiero compartir en la medida de lo posible lo que pienso contigo .